Dijo el sesudo magistrado en el curso de su conferencia: “El proceso debe ser oral y público”. “¡Eso es inaceptable! -clamó una magistrada con indignación-. ¡Es una inmoralidad, una incivilidad intolerable, una absoluta indignidad! ¡Me opongo terminantemente a semejante escándalo!”. El conferencista se azaró. “Perdone usted, colega -preguntó lleno de confusión-. ¿Por qué no acepta usted que el proceso sea oral y público?”. “Ah, el proceso -responde apenada la mujer-. Yo oí ‘el sexo’”... El ciudadano tiene derecho a abstenerse de votar. A lo que no tiene derecho es a incurrir en abstención. Me explicaré, como dijo el estrangulador de Boston cuando le regaló a su suegra una corbata. El ciudadano puede votar por cualquier partido, pero puede también no votar por ninguno. Este último derecho,