EDITORIAL jueves 4 de jun 2009, 3:10am - nota 5 de 9

Discriminación y aprendizaje

YAMIL DARWICH

Diálogo

Una vez más, los mexicanos estamos sometidos a una prueba difícil, ahora por la influenza y la contingencia generada, detectada primero en nuestro país y luego en otras naciones. Confirmamos que los humanos nos manifestamos en situaciones extremas, emergiendo nuestra más compleja personalidad.

Más vistas en EDITORIAL
1 2 3 4 5

¿Recuerda la solidaridad que vivimos en el último gran temblor? Ahora, actuamos de nuevo: decididos, cooperadores, unidos y acatando las reglas de contingencia; eso nos muestra como lo que somos: seres humanos capaces de enfrentar retos y crisis con valentía y, ante todo, ecuanimidad, estado de ánimo que se perdió en otros países.

El primer aprendizaje fue confirmar quiénes somos y nuestras capacidades sociales e individuales; comprobar que sí podemos organizarnos atendiendo indicaciones ordenadamente; reaccionar adecuadamente en situaciones de crisis superando temores, aun con la falta de recursos materiales. Habrá que abonar al Gobierno Federal y a los estatales su capacidad de organización con pronta respuesta: identificaron el problema atacándolo en forma coordinada, por encima de intereses particulares y económicos, aunque existan casos de excepción. Ese es otro punto a favor, reconocido por la Organización Mundial de la Salud y prensa extranjera.

Afrontamos la discriminación de algunos países: China, literalmente apresó a turistas nacionales en un hotel, confirmando sus políticas agresivas que rebasan los derechos humanos; Argentina, canceló vuelos a México, aún cuando recibieran la recomendación de la OMS, que definía la medida como innecesaria; Chile, con evidente falta de criterio en salud pública, aplicó medidas extremas en aeropuertos, desinformando al pueblo, favoreciendo la agresión a futbolistas mexicanos. En El Salvador ya inician la ofensa sobreponiendo futbol a humanismo.

Otras naciones radicalizaron su postura, mostrando temor por encima de conocimiento: Egipto, ordenó el sacrificio de todo ganado porcino; otros, sintiendo desconfianza por esa carne, dejaron de comerla y les ratificaron que el contagio de la influenza no era a través de su consumo, pero el gasto ya estaba hecho. Francia propuso a la Unión Europea que cancelaran los vuelos a México, idea rechazada en pleno por irracional. De todas estas reacciones, mal reflexionadas, también debemos aprender.

Algunos grupos minoritarios, como los antimexicanos de la frontera norte, reactivaron sus propósitos discriminatorios, pidiendo: "aléjense de los mexicanos", confirmando con ello su marcada xenofobia.

Debemos asimilar que esos seres humanos, de espíritu pobre, siempre estarán ahí y habremos de tolerarlos y aprenderles qué NO hacer nosotros.

Aparecieron los "conocedores", desinformando y compartiendo su ignorancia, lanzando hipótesis descabelladas: por la Internet, pronto empezaron a circular correos: "es un complot orquestado por Calderón y Obama para reactivar la industria farmacéutica"; "una mentira creada para distraernos de otras decisiones importantes, como la despenalización del consumo de marihuana"; y otra particularmente paranoide: "un plan para dar un golpe de Estado en México". También esas personas siempre estarán con nosotros y deberemos identificarlas.

Con la aparición de la influenza en México -los italianos del Medioevo la bautizaron así, pensando que era causada por la influencia de los planetas sobre la Tierra- tenemos la oportunidad de redescubrirnos y redefinirnos. Sin duda somos capaces de reaccionar y organizarnos como nación; confirmar que nuestras autoridades sanitarias cuentan con capacidades científicas y tecnológicas suficientes, mostradas en esta ocasión, actuando con mayor eficiencia que otras "tibias", del llamado "primer mundo".

Que el miedo no puede radicalizarnos: pocos con serenidad y análisis para la acción; la mayoría con temor desmesurado, dejándose llevar por rumores y comentarios infundados. Ratificamos que los gobiernos están dirigidos por personas y por mucho que traten de evitarlo, reaccionan influenciados por sus "propios demonios".

Confirmamos que sí podemos, aunque nuestras debilidades como mexicanos nos hacen ineficientes, poco productivos y malos cooperadores durante la vida cotidiana, en situaciones "normales". Aquí está, quizá, una muy buena oportunidad de análisis para rectificar nuestra actitud y compromiso social solidario.

Poco a poco nos iremos recuperando, tanto en la salud pública como del daño producido a nuestra de por sí deteriorada economía; y saldremos adelante, como en otras ocasiones lo hemos hecho con menores capacidades de atención médico-epidemiológica, como aquella influenza, entonces llamada Española, que en 1918, atacara al mundo cobrando millones de vidas.

La Laguna no fue excepción y sufrió numerosas pérdidas humanas, particularmente en San Pedro de las Colonias, donde la población quedó seriamente diezmada.

También reapareció nuestro humor festivo, a veces "negro", que ante la adversidad busca la comicidad para describir los eventos y hacerlos más digeribles: diseños de cubrebocas caseros, elaborados con prendas íntimas; fotografías de "culpables" de la epidemia: la imagen de un niño besando al cerdo, que circuló ampliamente, haciéndonos sonreír en medio de la ocupación de cuidarnos y atender a nuestros seres queridos.

Sin duda que somos diferentes; ni más, ni menos, sólo mexicanos. Lo invito a que reflexionemos con la experiencia y tomemos lo mejor de ella para aprender. ¿Acepta?

Ordenar en línea Edición impresa + Internet
pulse: a para ver nota anterior, s siguiente, i para ir al inicio, f para ir al final.

Cia. Editora de la Laguna. Av. Matamoros 1056 Pte. Col. Centro, Torreón Coah. México, C.P. 27000
Historia | Directivos | Contáctenos | Aviso legal
Conmutador: 871.759.1200 | Publicidad 759.1200 ext 1310 | Suscripciones 716.4514 | Telemarketing 759.1259
Síguenos en:

Hay 1474 usuarios registrados en línea. »IR AL CHAT