
Tragedia. La misa para el eterno descanso de Claribela, Dulce Jacqueline y Sergio Iván, se llevó a cabo en el templo María Madre de la Iglesia, lugar hasta donde acudieron familias enteras de la comunidad de Juan Eugenio. ‘No pude más... no pude hacer nada’, dice Apolonio, padre de los menores fallecidos.
Por las calles del ejido Juan Eugenio, se respira una profunda tristeza la misma que se refleja en el rostro de Apolonio Rodríguez y Mayela Andrade, padres de los pequeños que fallecieran a consecuencia del descarrilamiento de un tren, registrado la madrugada del sábado.
El suceso conmocionó a la comunidad entera. Decenas de familias se reunieron ayer por la mañana en el templo de María Madre de la Iglesia, para dar el último adiós a Claribela, de tan sólo cuatro años de edad; Dulce Jacqueline, de diez y a Sergio Iván, de 17 años de edad, quienes fallecieran al interior de su habitación, luego de que uno de los vagones se impactara en ella y los dejara sepultados.
Cindy Gabriela, de 14 años, log