El cantinero se quedó asombrado cuando a la hora de mayor tráfago de su cantina entró una mujer y se plantó en la barra y pidió un tequila. Eso no habría tenido nada de extraordinario si no es porque la mujer iba completamente en peletier, o sea desnuda. No llevaba encima más que unas gotas de Chanel número 5. El tabernero le sirvió la copa, y se quedó viendo fijamente a la recién llegada mientras ésta bebía su trago. "¿Qué? -le pregunta finalmente ella con enojo-. ¿Nunca ha visto a una mujer sin ropa?". "A muchas he visto, afortunadamente -respondió el cantinero-. Lo que me estoy preguntando es de dónde se va a sacar usted el dinero para pagarme la copa"... Tres cosas se necesitarán para rehabilitar la imagen turística de México en el mundo, después de los malos efectos que consigo trajo