La esposa de lord Feebledick, lady Loosebloomers, era fiel observante de las tradiciones. Tenía entonces trato carnal con el chofer, según mandan los cánones, pero a fuer de mujer igualitaria -había leído a mister Russell- no gustaba de hacer preferencia entre la servidumbre, y practicaba también la coición con el mayordomo, el jardinero, el encargado de las perreras, el montero, el caballerango, el guardabosque -esto después de haber leído a mister Lawrence-, el cocinero, el valet de chambre, el repostero, y, pese a los inconvenientes, el deshollinador. Cierto día llegó lord Feebldick de la cacería de la zorra y la encontró con un amante inédito: el encuadernador. Por vía de aclaración le preguntó al sujeto: "¿Está usted haciendo esto en su tiempo libre?". "No, milord -replicó Elzevirio,