La fiebre aftosa es una enfermedad muy contagiosa que afecta a los animales, incluidas especies domésticas como bovinos, ovejas y cerdos. Aunque no es frecuente que se transmita a las personas, un brote puede hacer subir el precio de las proteínas para la población pobre y poner en peligro los ingresos de los campesinos. El tipo A es especialmente peligroso, pues es difícil mantener un stock de emergencia de vacunas adecuadas, ya que la cepa evoluciona y muta con gran rapidez.
Los expertos internacionales en fiebre aftosa han acordado un plan para combatir la enfermedad en la región occidental del continente euroasiático e impedir que se propague hacia el Oeste y alcance Europa y el norte de África, tras la grave epidemia detectada en diversos países de Oriente Medio.
En México la Inocui