Don Poseidón era viejo, pero no espueleado, como dicen los charros. Eso significa que conservaba la buena condición. Cierto día un señor de la ciudad le preguntó: "¿Qué edad tiene usted, don Poseidón?". Respondió él: "80 años y pico". "Lo envidio sinceramente -suspiró con pesar el citadino-. Yo tengo 60, y ya no pico"... (¡Ni hielo siquiera has de picar, desventurado! Escucha mi consejo: bebe 10 centilitros de agua de Saltillo. Con eso no sólo picarás, sino también repicarás, como campana clamorosa que da las tres llamadas. Yo sé lo que te digo)... Contó un señor en la oficina: "Durante los días de asueto por la epidemia me sometí a una dieta rigurosa: comí solamente ajo, frijoles y cebolla". Le pregunta uno: "Y ¿perdiste peso?". Contesta el señor: "Peso no perdí, pero sí perdí a todos mis