Pepito terminó de hacer un carrito de madera y escribió en él con toscas letras: "Patrulla de Policía". Luego trajo a su perro para que tirara del carrito. Un señor que pasaba vio con asombro que el niño amarraba el carrito a los dídimos del perro. Pensando en el dolor que sentiría el pobre can al tener que estirar con parte tan sensible le dice el señor a Pepito: "-Oye, niño: si amarras tu carrito al cuello del perro podrá arrastrarlo mejor". "-Es cierto -reconoce Pepito-. Pero de ese modo la patrulla no tendría sirena"... Llegó un señor muy angustiado al consultorio del doctor Derfla Relda, famosísimo siquiatra. "-¡Doctor! -le dice con desesperación-. ¡Tengo un problema horrible! Siempre pienso que abajo de mi cama hay alguien. Me asomo y no hay nadie, pero apenas empiezo a conciliar el