Un señor llegó a su casa a altas horas de la noche. Fue a la recámara, se desvistió y se metió en la cama. Seguidamente acercó su cuerpo al de su esposa con intenciones evidentemente eróticas. Le dice ella: "Perdóname, querido. Hoy no tengo ganas". "¡Caramba! -exclama con impaciencia el tipo-. ¿Pues qué les pasa a todas esta noche?"... Stan Islavski, actor teatral de fama, fue en su juventud un gran amante. Se decía que había estrenado más mujeres que obras, y eso que su repertorio era vastísimo: abarcaba desde Esquilo hasta Ionesco. Es explicable, entonces, lo que le sucedió una noche. Con ayuda de su valet se estaba maquillando para representar "El tío Vania" cuando de pronto irrumpió en su camerino un joven de expresión patética que le dijo con honda desesperación: "¡Soy tu hijo! Seduji