Empieza esta columnejilla con un cuento de rábido color. Lo leyó doña Tebaida Tridua, Presidenta ad vitam, interina, de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y fue víctima de un súbito episodio de dermatitis eritematosa exfoliativa y eccematoidea. Las personas que no deseen sufrir un episodio igual absténganse de leer ese relato... Pulserito, joven sin ciencia de la vida, tenía un problema grave: se entretenía demasiado consigo mismo. Quiero decir que con peligrosa frecuencia se entregaba a ése que el doctor Harringer, en su curioso "Libro de Manualidades", llamó "el solitario vicio de Onán". A ese propósito debo decir que el pobre Onán carga injustamente con la etiqueta de masturbador, siendo que él practicaba más bien el coitus interruptus, o sea que se salía del teatro antes de que acabar