En reiteradas ocasiones se nos ha cuestionado sobre la conveniencia en la aplicación de las vacunas que protegen a las cabras de las enfermedades contagiosas. Nuestra respuesta invariablemente ha sido la misma. Es mejor prevenir que lamentar, por lo cual es mejor vacunar. Varios caprinocultores argumentan que su hato está libre y que no desean introducir la enfermedad al vacunar o aplicar una bacterina. Pero, debemos sopesar que son seres vivos y que están en riesgo si no existe una buena bioseguridad en el establo, por lo cual:
La meta de un programa de sanidad y salud animal debe ser el romper el ciclo de transmisión de enfermedades en el hato, minimizar el riesgo de introducción de enfermedades dentro del hato.
Un programa preventivo de salud del hato lechero debe tener dos componente