Lord Feebledick llegó a su casa después de haber participado en la cacería de la zorra. Al entrar oyó un grito que provenía de la alcoba. Ese grito era "Tally-ho!", el mismo que usan los jinetes para excitar a sus cabalgaduras y a los perros en la persecución de la raposa. Se dirigió milord a la recámara, y cuál no sería su sorpresa al ver que lady Loosebloomers, su mujer, cabalgaba en el lecho conyugal sobre el robusto mocetón Wellh Ung, encargado de la crianza de faisanes. Montada sobre el mancebo, que yacía en posición de decúbito supino -o sea de espaldas- sobre el tálamo, lady Loosebloomers azuzaba al mocetón con una fusta a fin de que se apresurara en sus meneos eróticos. Es de saberse que tal era la postura que invariablemente asumía milady en su relación con aquel joven, pues éste