Por: Cecilia Aguilar Acuña.
El Siglo de Torreón
MATAMOROS, COAH.- Contar con buenos vecinos es una bendición, pero en el caso de Dora Imelda Hernández Gómez y Jaime Hernández Viesca, es una calamidad, pues desde hace diez años viven soportando el estilo de vida de los propietarios de dos de las casas colindantes a sus domicilios, pues unos son pepenadores y el olor de la basura que recogen llega hasta ellos y los otros no tienen drenaje y una letrina maloliente deja escapar aguas negras que llegan hasta los patios de sus casas.
Es en la finca marcada con el número 611 de la calle Ocampo en la colonia Aureliano Barajas, donde viven Don Chuy y Doña Aurora, unos ancianos que subsisten de lo que recogen en los basureros. La otra vivienda se localiza en la calle Allende en el número 509,