Llegó un señor al departamento de perfumería de una tienda. Quería regalarle un perfume a cierta damisela a la que cortejaba para obtener de ella la cesión de sus encantos. La encargada le mostró un perfume y le dijo: "Este aroma se llama 'Quizá'. Cuesta mil pesos". Replica el señor: "Aunque sea más caro ¿no tiene alguno que se llame 'A güevo'?"... En el supermercado un señor se acerca a una guapa chica y le dice: "No encuentro a mi esposa. ¿Podría hablar con usted unos momentos?". "¿Por qué?" -pregunta con extrañeza la muchacha. Explica el señor: "Porque no puedo hablar un minuto con una muchacha bonita sin que se aparezca mi mujer"... Don Algón, el jefe de la oficina, llamó a la secretaria más atractiva de la empresa, la de proporciones más espectaculares. "Señorita Pompinier -le dice-.