EDITORIAL martes 14 de abr 2009, 3:27am - nota 6 de 11

¿Por qué no comprenden lo que leen?

Por: ROLANDO CRUZ GARCÍA


La sociedad en su conjunto es testigo del poco hábito de la lectura en nuestros niños y jóvenes, pero no menos grave, es que seguimos constatando que no comprenden lo que leen.

Como docentes podemos asegurar que, a pesar de las múltiples investigaciones sobre la comprensión lectora, en la práctica cotidiana seguimos utilizando estrategias tradicionales que no han dado los resultados que se esperan. A través de la observación basada en la experiencia docente, se puede afirmar que los alumnos asocian el proceso de lectura al hastío y el aburrimiento; por un lado, por la falta en la variedad de los textos (aunque cabe reconocer el esfuerzo oficial por dotar a las escuelas de materiales adecuados y atractivos para los alumnos) y por otro, el desinterés, la falta de comprensión y los hábitos rutinarios que repercuten negativamente no sólo en el aprendizaje, sino en la marcada abulia para leer.

El problema del fracaso de los alumnos, en la comprensión de los textos, se debe a que no ponen en marcha los mecanismos básicos de aprendizaje mientras leen, no piensan mientras leen y no resuelven problemas mientras leen (Sánchez Miguel, 1993).

Para los docentes, la enseñanza de la lectura de comprensión implica la repetición de modelos tradicionales en donde la riqueza pedagógica se pierde, se ha observado que algunos docentes (en lo que respecta al aprendizaje de la lecto-escritura y la estimulación de la comprensión de textos), continúan utilizando métodos tradicionales e ineficaces.

El trabajo del profesor debe ser el de pretender ir siempre más allá de lo puramente lingüístico, y la necesidad de incorporar el contexto sociocultural en la práctica de la comprensión lectora.

Perseguimos desde el inicio de la educación, formar generaciones de lectores críticos, autónomos, que asuman la responsabilidad por su proceso de lectura, que vayan más allá de recordar simplemente lo leído; que reúnan las características de lectores competentes, que sean capaces de diferenciar lo importante en una lectura de lo que no lo es, que sepan hacer inferencias, que correlacionen, que sepan discriminar información; todo lo anterior requiere de un arduo trabajo entre profesores y padres de familia.

A los docentes nos corresponde, que desde el inicio del aprendizaje de la comprensión lectora, se despierte el deseo y el deleite por la lectura, que los estudiantes sean capaces de enfrentarse a cualquier texto en forma inteligente, y proponer situaciones de producción que planteen a los alumnos el desafío de componer oralmente textos con destino escrito; ofrecer estrategias prácticas y aplicables en donde la lectura, por ser un proceso constructivo e interactivo entre el lector y el texto, haga posible la participación de las estructuras cognoscitivas, los conocimientos y experiencias previas, la competencia lingüística, valores éticos y vida afectiva del lector.

Frank Smith, (1990) afirma: "En la lectura interactúa la información no visual que posee el lector con la información visual que provee el texto", y a partir de esa relación se construyen los significados. Es decir, la transacción de información del texto con la del lector es la base de la comprensión de lo que se lee.

El reto es que los docentes erradiquemos la promoción del aprendizaje memorístico y mecanizado que convierte a las aulas en espacios rígidos, en donde los estudiantes progresivamente van alejándose del campo de la lectura.

Nuestra práctica educativa deberá centrarse en la persona, se trata de hacer un recorrido a través de la intervención socioeducativa que vaya desde el proceso individual de crecimiento personal, incidiendo en fomentar una conciencia crítica de su realidad, hacia la implicación grupal y comunitaria, favoreciendo el desarrollo personal y social, esto sólo se logrará generando sociedades lectoras.

Los niños, al ingresar a la escuela, arriban a un medio nuevo con nuevas reglas para la interacción social y verbal. La escuela es el lugar privilegiado de la socialización, ya que en ésta se transmiten importantes conocimientos, así como prácticas sociales y culturales.

Los estudiantes, desde nivel preescolar, carecen de modelos de lectura; puesto que son muy pocas familias las que ofrecen un ejemplo de cultura lectora. Hemos detectado que de acuerdo a la dinámica familiar, los niños preescolares emplean una gran cantidad de su tiempo frente al televisor, en donde encuentran la información ya digerida, haciendo que el desinterés y la apatía hacia la lectura aumenten; además, sus ideas acerca de la lectura son influenciadas negativamente por comentarios de alumnos mayores, quienes ya muestran rechazo hacia la lectura.

A nivel primaria, se suma el uso de la computadora e Internet como factores distractores, puesto que convierte a los niños en receptores pasivos de la información; por lo que, al trabajar en el aula, les es difícil cuestionarse y consultar en los textos información para la solución de problemas de su entorno; limitando su curiosidad e inquietud por la lectura e investigación. Los padres, por su parte, no contribuyen al fomento de la lectura y brindan poco apoyo a los proyectos lectores.

Al llegar a la secundaria, los alumnos no poseen los hábitos ni recursos necesarios para efectuar una reflexión sistemática y comprender las lecturas que se les presentan, generando esto un ciclo viciado para llevar a cabo una lectura eficaz. Ya no quisiera ahondar en los graves problemas que se tienen en bachillerato y educación superior con los llamados "neófitos lectores".

Diariamente observamos cómo los niños y los jóvenes se van alejando de situaciones de lectura; perdiendo el contacto, el interés y la curiosidad por ser agentes activos del cambio en su entorno, suscitándose una indiferencia generalizada hacia el acontecer de su cultura y su sociedad.

Agradezco sus comentarios a:

Ordenar en línea Edición impresa + Internet
pulse: a para ver nota anterior, s siguiente, i para ir al inicio, f para ir al final.

Cia. Editora de la Laguna. Av. Matamoros 1056 Pte. Col. Centro, Torreón Coah. México, C.P. 27000
Conmutador: 871.759.1200 | Publicidad 759.1200 ext 1310 | Suscripciones 716.4514 | Telemarketing 759.1259 | Google
Para mayor información sobre el tratamiento de sus datos personales ingrese a : Privacidad
Síguenos en:

Hay 31 usuarios registrados en línea. »IR AL CHAT