Una mujer fue con el psiquiatra. "No sé qué me pasa, doctor -le dijo-. Siempre tengo deseos de estar con un hombre. Por la mañana, por la tarde, por la noche, a todas horas siento ese deseo. ¿Qué tengo?". "Está muy claro -le dice el analista-. Es usted ninfomaníaca". "¿Cómo dijo?" -pregunta muy intrigada la mujer. "Ninfomaníaca" -repite el psiquiatra. "Anóteme la palabreja por favor -le pide ella-. Y con todas sus letras, porque la que siempre me dicen se escribe con menos"... En el asiento trasero del automóvil el ardiente galán trataba de convencer a su novia, muchacha con escrúpulos. "Hagamos el amor, mi vida -le dice, labioso-. ¿No ves cómo la flor de mi deseo abre sus pétalos? ¿Por qué con tu negativa haces que se marchite esa flor?". Replica Rosibel: "La flor es lo de menos. A lo que