Hace poco tuve un agradable encuentro con un joven de casi 90 años.
Don Francisco Cerda... Era subdirector de "El Porvenir" en los tiempos en que ese periódico regiomontano tenía fama de ser el mejor diario de la provincia mexicana. Por puro azar don Pancho Cerda fue a Saltillo. Por puro azar leyó una columna mía en el pequeño periódico local. Y por pura generosidad me invitó a escribir en aquella gran catedral del periodismo, "El Porvenir".
El primer día llegué al periódico -aún lo recuerdan mis amigos- llevando dos grandes bolsas de pan de pulque, una para don Pancho, la otra para don Rogelio Cantú, director general y dueño del periódico, inolvidable caballero. Pensé que si por mis artículos no me contrataban seguramente me contratarían por la munífica dádiva del pan. Me contrataron.