En la noche de bodas el recién casado le dice a su tímida mujercita: "Flordelisia: desata la cinta de tu negligé". Ella, pudorosa, pareció no haber oído la anhelosa demanda de su novio. "Flordelisia -volvió a suplicar él-. Desata la cinta de tu negligé". Nuevo silencio de ella. Y el muchacho, ya enojado: "¡Por favor, Flordelisia! ¡Desata la cinta de tu negligé, o me voy del cuarto!". Ella no hizo ningún movimiento. Enojado, el novio dejó el lecho, se vistió y abandonó la habitación. Al rato, sin embargo, regresó arrepentido de su impulso. Pidió con mansa voz: "Ábreme, Flordelisia". La chica no le abrió. "¡Por favor, ábreme!" -se impacientó el muchacho otra vez. La puerta continuó cerrada. "¡Flordelisia!" -estalla el novio-. ¡Ábreme o tumbo la puerta!". "¡Bah! -se oyó la burlona voz de la n