Nosotros lunes 6 de abr 2009, 9:57am - nota 3 de 14

EL MUNDO DE LOS SÍMBOLOS

Por: JOSÉ LUIS HERRERA ARCE


ENSAYO SOBRE LA CULTURA

Puesto que el hombre tiene capacidades racionales es capaz de manejar símbolos y construir grandes estructuras a base de ellos para representar al mundo o a otros mundos que su imaginación produzca. Sin los símbolos, el hombre jamás hubiera podido recorrer la ruta que hoy llamamos civilización.

Hasta los más íntimos detalles de nuestra vida está llena de símbolos; digamos por ejemplo el semáforo, nos indica acciones que simboliza por medio de los colores. Pero sin lugar a dudas, los que han sido más importantes en nuestra vida son los lenguajes, partiendo del oral que por medio de sonidos tenemos la capacidad de indicarle a otros sobre las cosas, los fenómenos las esencias, que no pueden experimentar. Y los sonidos los convertimos en gráficos y qué tan importantes serían que a partir de ellos comenzamos la historia y cuando la escritura no existía le llamamos prehistoria, que hemos podido llegar a conocer a partir de objetos que hacían dos funciones, la de ser útiles y la de representar algo.

Pero el símbolo va más allá, nos permite que las cosas, de alguna manea u otra, penetren en nuestra mente. Por medio del concepto. Nosotros no podríamos elaborar el pensamiento sin la relación de los conceptos que son a su vez la representación de los objetos. (Bueno, al menos eso dicen los filósofos).

Lo importante de los símbolos son también la manera en que se relacionan formando estructuras y lenguajes; aclaro, hay estructuras que van más allá de los lenguajes, por ejemplo la mitología; un mito es la representación de un fenómeno natural, que nos sirve para poder m manejarlo mentalmente y relacionarlo con otros mitos de donde surgen los rituales que son el génesis de nuestra cultura.

Pero no necesitamos volar a tan grandes alturas, el símbolo nos sirve para acciones menos ambiciosas en nuestra vida cotidiana. Ya antes hemos mencionado lo del semáforo y los lenguajes. Podríamos mencionar algo que hacemos todos los días; el vestirnos. LA ropa cumple dos funciones; por un lado nos protege del medio ambiente y por el otro nos representa. Hay dichos que podemos mencionar que se refiere a esto: El hábito no hace al monje pero bien que lo viste, como te ven te tratan.

Nos vestimos para algo más que defendernos del clima. Con el vestuario nos representamos; la edad, por principio de cuentas, no es la misma forma de vestirse de un niño que de un adulto. La profesión muchas veces implica un determinado vestuario, sobre todo aquellas que implican los uniformes; el policía, el bombero, el médico usan uniformes que están íntimamente relacionado con lo que hacen. También los escolares usan uniformes, aunque hoy parece ser que el significado de éstos ha perdido la importancia.

Un uniforme, por ejemplo, te puede dar el orgullo de pertenencia a una institución. El hombre al ser social se representa como ser social; o por lo menos se pretende enseñarle a ser social sintiéndose parte de la institución donde asiste para obtener formación. Lo que pasa es que muchas veces el joven no siente estas motivaciones; o porque le han metido en la cabeza falsas nociones sobre la liberalidad (que de eso hablaremos después) o porque francamente el uniforme que viste ni siquiera le gusta como vestuario y preferiría quitárselo o esconderlo. Y realmente hay uniformes feos, que no van con el vestir de las chicas o de los chicos. Los uniformes de gala han dejado de usarse (la gala casi en todos nuestros actos ya pasó a la historia) y estos uniformes de diario, tal vez por ser económicos, y algunas veces no se saber que tan económicos, estorban para que cumplan esa función representativa.

Pero hablábamos de las galas; el traje sería la ropa de gala cotidiana que utilizan las personas adultas. Antes, en el mundo de los negocios daban seriedad. Hoy, debido al clima, en nuestra ciudad cada vez es más raro. Ya casi se destina a ocasiones especiales. Los jóvenes ni siquiera saben hacerse el nudo de la corbata.

La ropa en si misma forma parte de un lenguaje; ropa infantil, ropa formal, ropa deportiva, ropa casual. Nos vestimos según las acciones que vayamos a hacer o a los grupos que pertenezcamos.

Pero en el mundo de los símbolos aún hay más; los títulos por ejemplo. Yo creo que nadie tomaría un título como un símbolo y sin embargo lo es, implica una profesión. Lo que avala el papel es un cúmulo de conocimientos en un área determinada. Muy pocos se ponen a indagar si el que obtiene dicho papel en realidad posee esos conocimientos; o ya de perdida los conocimientos generales que deberían de haber sido obtenidos en la secundaria o en la preparatoria. Se supone que confiamos en las instituciones que extienden los papeles quienes son los encargados de certificar la debida representación.

Los símbolos pueden dejar de representar; ¿será por ello que las profesiones se han devaluado tanto como la moneda? (La moneda también es un símbolo que indica un valor de cambio. ¿Por qué se devalúa la moneda? ¿Ya no representa el trabajo que nos dio obtenerlo, o su valor de cambio por otros productos?). El significado del mundo de los símbolos se vuelve muy frágil de un momento a otro puede variar ya no ser creíble.

Cuantos no se representan como algo más que hombres. Los Césares se creían dioses y se representaban como dioses. Los dictadores modernos se representan como los deseos de su pueblo, como los únicos capaces de saber que quiere el pueblo. Lo mismo pasa con los líderes políticos: representan la libertad y la justicia. Ahora, cuantas discusiones provoca la definición de libertad y justicia. (¿Qué es lo justo?).

Sin embargo todos estos símbolos nos han servido para combatir el caos, para ordenar la naturaleza que nos rodea y nuestra función en ella. No de balde las grandes mitologías y religiones en el principio plantean la existencia del caos un principio creador que le da orden y sentido. A Partir de allí desarrollamos la cultura.

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