Se encontraron en la calle dos vedettes que hacía algún tiempo no se veían. Una de ellas había echado carnes, sobre todo en la parte posterior. La mira muy bien la otra y le dice con intención aviesa: "Estoy viendo, Nalgarina, que has ampliado tu negocio"... Salía don Algón de su oficina cuando un pordiosero le pidió unas monedas de limosna. "Le daré algo a mi regreso" -contesta don Algón, que iba de prisa. Le dice el pordiosero: "Perdone usted: no fío"... El señor, inquieto porque era ya la medianoche y el novio de su hija no se despedía, se asoma por el barandal del segundo piso y pregunta: "Rosilí: ¿está ahí Leovigildo?". "Todavía no -responde, acezante,la muchacha-. Pero ya anda cerca"... El director del circo entró en su casa rodante y sorprendió a su mujer haciendo cosas de voluptuos