Por: Rafael Ibarra Camacho
El Siglo de Torreón
TORREÓN, COAH.- Eran los últimos días de marzo de 2001, Demetrio Barrón Huerta, originario de Durango, Durango, estaba sentado en una de las muchas áreas de la clínica 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social, los médicos le estaban practicando la arteriografía, porque él pretendía donarle un riñón a su esposa, estaba un poco afligido ya que los resultados de las pruebas de compatibilidad no fueron nada alentadores.
Su esposa Dora Alicia Briceño Delgado, padecía deficiencia renal desde 1999, el estudio de compatibilidad arrojó que su tipo de sangre y el de su mujer eran diferentes, en esos momentos Demetrio empezó a platicar con otra persona que estaba a su lado y que también se practicaba el mismo estudio, en esa charla la esperanza