¿Qué le dijo el ciempiés macho al ciempiés hembra en la noche de bodas? Le dijo: “Abre las piernitas, mi amor... Abre las piernitas, mi amor... Abre las piernitas, mi amor... Abre las piernitas, mi amor...”... En la gasolinera el amigo de Babalucas le pregunta: “¿No te molesta ver cómo ha subido el precio de la gasolina?”. “A mí eso no me afecta -responde el badulaque-. Siempre pongo 50 pesos”... El pretendiente le dice a don Poseidón: “Vengo a pedirle la mano de su hija!”. “¡Ah, no! -responde con enojo el viejo-. ¡O se la lleva toda o no se lleva nada!”... Hombre de buenas ocurrencias fue don Adolfo Ruiz Cortines. No es de extrañar su ingenio: era jarocho. Las anécdotas que de él se cuentan podrían llenar un tomo de tomo y lomo. Cierto día acudió ante él don Jacinto B. Treviño, ameritado