El mundo de las parajodas -grado superlativo de las paradojas- es, para decirlo con palabras del filósofo de Guanajuato, un mundo raro. Ni Chesterton o Bernard Shaw, supremos paradojos, podrían explicar los contrasentidos que en nuestro país hacen que aumente cada día el despiste general. Pongamos como ejemplo al PAN. He aquí que el partido que luchó durante décadas por la instauración de la democracia en México es ahora el partido menos democrático. Eso se vio con motivo de la designación que los tres partidos mayores hicieron de quienes serán los líderes de sus respectivas fracciones parlamentarias. Mientras el PRI y el PRD escogieron a sus rabadanes por medio de una elección en la cual contendieron varios aspirantes, el nombramiento hecho por el PAN derivó de una decisión de cúpula, de