El padre Arsilio estaba confesando. Frente al confesonario se había formado una fila muy larga de beatas de esas que son plaga para los confesores, pues se quieren confesar todos los días por vanos tiquismiquis de conciencia. Le tocó a la señorita Peripalda el turno de hacer su confesión. El padre Arsilio le dice: "Mira, mujer: tengo mucha gente, y tú vienes siempre con los mismos pecadillos. No me quites el tiempo. Vete, a menos que hayas matado a alguien". La señorita Peripalda se levanta y sale del confesonario. Les dice a las que estaban esperando: "Váyanse a su casa, chicas. Hoy está atendiendo nada más casos de asesinato"... Muchas de las cosas que dice López Obrador debemos interpretarlas a contrario sensu. Cuando pide, por ejemplo, "Denme por muerto", se pasa de vivo. Declara: "No