Me gusta la expresión que los masones usan para nombrar a Dios: lo llaman "El Gran Arquitecto del Universo". Todas las cosas, en efecto, parecen estar sujetas a una sabia arquitectura que les da orden y belleza. La arquitectura, dijo Schelling, es música congelada. En la naturaleza hay una especie de armonía musical que se advierte en la sucesión de los días y las noches, de las estaciones del año, de la vida y de la muerte.
La primavera es el allegro de la armoniosa sinfonía. Esas voces de amor que son las flores; la verde nota de la hierba y de los nuevos brotes en el árbol; el restallido de la eterna vida que late en los seres y las cosas, todo es parte de aquella música de las esferas que intuyó el filósofo.
He abierto la ventana de mi estudio, y entra por ella la música del mundo, h