El reverendo Rocko Fages, pastor de la Iglesia de la Tercera Venida (no confundir con la Iglesia de la Tercera Avenida, que prohíbe hacer el amor de pie porque eso tiene cierto parecido con el baile, vedado a los feligreses), fue como misionero a las islas de los Mares del Sur. Ahí su esposa se consiguió una criadita aborigen. La muchacha llegó a la casa con los enhiestos senos al aire, según era costumbre. La señora, que no los tenía tan enhiestos, juzgó que aquello era una intolerable falta a la moral, y le ordenó a la chica que se cubriera el pecho. Ella se lo cubrió, pero lo hizo con la tela que le cubría lo de abajo, de modo que aquella parte quedó muy a la vista, especialmente a la del reverendo. Su esposa le dijo: "Tendremos que enseñarle a esta muchacha la diferencia entre el bien