La señora hablaba por teléfono con su hermana, que vivía en otra ciudad. Le pregunta la hermana: "-¿Ya se le quitó a la abuela su costumbre de bajar la escalera deslizándose por el pasamanos?”. "-No hemos podido quitarle esa manía -responde la señora-. Lo único que hemos conseguido es que baje más despacio”. "-¿Cómo le hicieron?” -se interesa la hermana-. Contesta la señora: "-Pusimos alambre de púas en el pasamanos”... Don Astasio llegó a su casa y sorprendió a su esposa, Facilisa, entregada a torpes devaneos fornicarios con un desconocido. "-¡Ah! -prorrumpe don Astasio en ignívomo paroxismo de furor-. ¿Así pagas, infame suripanta, mis cuidados de esposo y la tierna solicitud con que he mirado por tu felicidad?”. Responde Facilisa: "-Perdona, Astasio. Soy una