Babalucas era el alcalde de un pequeño pueblo. Cierto día le llevaron a dos mujeres que reñían porque cada una aseguraba ser mamá del mismo niño. Babalucas, confuso, no hallaba el modo de saber cuál era la verdadera madre. El secretario del Ayuntamiento, que había sido seminarista, se inclinó sobre él y le contó al oído la historia de Salomón: en un caso semejante aquel sabio monarca ordenó que cortaran en dos a la criatura y entregaran a cada madre la mitad. Una de ellas estuvo de acuerdo con esa partición; la otra, desesperada, dijo que prefería que le entregaran el niño a su rival. Así se supo cuál era en verdad la madre del pequeño. A Babalucas le pareció muy ingenioso aquel recurso, y ordenó: "Hagan venir al carnicero, y díganle que traiga su cuchillo más filoso". Llegó el hombrón, y