El presidente Felipe Calderón Hinojosa llamó de nuevo a la unidad, a conservar la capacidad de acuerdo, entendimiento y cooperación frente al crimen que acecha a través de la violencia o la esclavitud de las adicciones, así como ante la adversidad económica que representa una "amenaza" a la prosperidad y al nivel de vida de los mexicanos.
"Debemos mantenernos unidos con firmeza, con plena determinación y no arredrarnos ante dificultades, antes bien estar decididos a superarlas", dijo el mandatario mexicano.
En la ceremonia conmemorativa del Día de la Bandera, expuso que el lábaro patrio impulsa a hacer frente a los desafíos que ayer, como hoy y mañana, se presentan a una nación tan grande y poderosa como México.
En la Plaza de la Constitución, apuntó que entre ellos está la inseguridad generada por el crimen e implantada en la vida nacional al amparo de un largo tiempo de impunidad e incluso de complicidad, y que acecha a través de la violencia o la esclavitud de las adicciones.
En ese desafío la República y su gobierno han tomado la determinación de poner punto final a las acciones criminales, hacerles frente y fortalecer la autoridad del Estado, particularmente en aquellas entidades más asoladas por la acción de la criminalidad.
Ante los presidentes de la Suprema Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia; del Senado, Gustavo Madero; de la Cámara de Diputados, César Duarte; miembros del gabinete, y el secretario de Seguridad Pública capitalino, Manuel Mondragón, expuso que como en tantos desafíos de los mexicanos la bandera debe ser el vínculo que una a todos en esa lucha.
"Que la Bandera Nacional y su lienzo cubra el espíritu de los soldados, de los policías, de los marinos, que incansablemente están luchando por defender a los mexicanos; que los colores nacionales iluminen a todos los que en el servicio público, por vocación y convicción propia, buscamos servir a la nación en esta época", pidió.
Manifestó que el lábaro patrio también aglutina para hacer frente a la adversidad, "esta vez económica, derivada de una situación financiera internacional sin precedentes en la historia moderna, una situación que representa una amenaza a la prosperidad y al nivel de vida de los mexicanos".
El presidente exhortó a no arredrarse y aseguró que de esa manera cualquier reto puede ser superado, "y sé que con esa unidad y fortaleza de los mexicanos nuestra bandera ondeará y ondeará siempre sobre un México libre y de progreso".
Indicó que la generación actual está llamada a lograr que México se convierta en el gran país que está destinado a ser por su historia y por el esfuerzo de su gente, que ha superado la pobreza y donde todos los niños y jóvenes puedan tener acceso a educación de calidad y nadie padezca marginación o carencia de servicios de salud.
Sobre todo, señaló, un país de leyes, marcado por el derecho y el respeto al derecho de cada quien, en el que las familias puedan convivir tranquilamente en sus calles, en sus barrios, en sus ciudades y pueblos.
De esa manera se construirá un país más próspero, competitivo y ganador, en el que se ha consolidado una cultura de respeto a lo que se es y a lo que se tiene, a los recursos naturales y al medio ambiente.
"Sólo de nosotros depende lograr esos objetivos", por lo que "debemos mantener firmes las riendas del destino y seguir construyendo la gran nación que anhelamos para nuestros hijos", añadió.