Una joven soltera fue a consultar al ginecólogo. Había sentido miedo, le dijo, pues le iban a llegar sus días, y ahora sentía pánico, pues no le habían llegado. El médico, después de examinarla, le entregó unas pastillas. “¿Son anticonceptivas?” -preguntó, esperanzada, la muchacha. “No -contesta el facultativo-. Son aspirinas. Así no le dolerá la cabeza durante el embarazo”... Llegó una señora a su casa y sorprendió a su marido en el lecho conyugal con una estupenda morenaza. Al ver aquello prorrumpió en pesias, maldiciones y dicterios. “Contente, Macalota -le dice el fornicario-. Yo no me quejo cuando tú comes galletas en la cama”... Pipo Lanarts, crítico de arte, escribió esto al reseñar la ceremonia de los Óscares: “Casi 80 años han pasado desde que el 16 de mayo de 1929 se llevó a cabo