Termina el trance de amor entre el marido y la mujer. "-¡Uf! -exclama ella satisfecha-. Nunca nos había salido esto tan bien. ¿Tú en quién estuviste pensando?”... Capronio, hombre de mala entraña, se acercó a la fea y tímida chica que no había bailado en toda la noche. Llevaba el tal Capronio en la mano una paleta helada, de limón por más señas. Le pregunta a la muchacha: "-¿Ya tienes dada esta pieza?”. "-No” -responde ella poniéndose en pie, ilusionada. Le dice el tal Capronio: "-Entonces detenme la paleta mientras yo voy a bailar”... Eglogio, campesino lujurioso, convenció a su comadre Bucolina de ir con él a la nopalera. Ahí se entregaron los dos a cumplir el consabido rito que la naturaleza dispuso para la procreación. De pronto exclama ella: "-¡Ay babocho!̶