Un señor juzgó que había llegado el momento de hablar con su hijo adolescente acerca de ciertas cosas de la vida. "-Hijo mío -comenzó solemne-. Si te masturbas vas a quedar ciego". "-Acá estoy, papá" -le indica el muchacho agitando la mano... En la cantina un tipo bebía en silencio su copa. Perdida la mirada en el vacío, su faz era la imagen viva de la melancolía. El cantinero, compasivo como todos los de su oficio, trató de hacer conversación con él. Le dice: "-Lo veo muy triste, amigo". Responde el solitario bebedor, en la voz un asomo de sollozo: "-Mi esposa se fue con mi mejor amigo". "- ¡Qué barbaridad! -exclama condolido el tabernero-. Tiene usted sobrada razón para estar triste". "-Sí -se aflige el tipo-. ¡Viera cómo lo extraño!"... Babalucas viajó con su esposa a otra ciudad. Al se