Agradezco el mensaje de la Organización No Gubernamental de Organizaciones No Gubernamentales, que agrupa a todas las oenegés del País (432,897 hasta el momento de cerrar esta edición). En su amable misiva los suscritos que abajo firman protestan por el veto que me impuso la Pía Sociedad de Sociedades Pías, encargada, en los términos de sus estatutos, de "preservar, acrecer y acendrar la moral pública y privada". Pretende dicha sociedad impedir la publicación en estas páginas del cuento "El sueño", que algunos de sus miembros -más bien socios, pues esa palabra no es bien vista en la Pía Sociedad- tildan de "sicalíptico y salaz". Pero, pregunto yo: ¿no fue tachado con los mismos adjetivos "El Decamerón", de Bocaccio? ¿Acaso no se dijo que los "Cuentos de Canterbury", de su contemporáneo Cha