Doña Pudicia, señora de costumbres muy severas, presidía la comida familiar. El hijo mayor hablaba de dos trabajos que le ofrecían. Uno era muy seguro; el otro, aunque con mayor sueldo, no ofrecía ninguna certidumbre. Dice el papá: “Mira, hijo: más vale pájaro en mano...”. “Ay, viejo -se apena doña Pudicia-. En la mesa no”... Pepito y Juanilito iban en sus bicicletas cuando vieron pasar a Rosilita, la niña más linda de la colonia. Le comenta Pepito a su amigo: “¿Sabes una cosa, Juanilito? Cuando deje de odiar a las niñas, creo que ésa es a la que voy a dejar de odiar primero”... Susiflor, romántica muchacha, le dice a Libidiano, sujeto proclive a la pasión carnal: “¿Sabías que los besos son el murmullo del amor?”. “Si es así -responde el lúbrico galán- entonces vamos a gritarnos cosas al a