Doña Panoplia, señora de la alta sociedad, merendaba en su casa con amigas. Les hizo una confidencia: “Mi marido acaba de hacerse la vasectomía”. La linda criadita que servía el té comenta con una gran sonrisa: “¡Éjele! ¡Eso dice la siñora pa’ que yo me confíe!”... Don Algón le informa a su empleado: “Fecundino: me veo en la penosa necesidad de despedirlo”. “¡Por favor, jefe! -implora el infeliz-. ¡Tengo 14 hijos!”. “Ése es precisamente su problema -replica don Algón-. ¡En la casa agota usted todas sus fuerzas, y rinde más allá que aquí!’... La esposa de Astatrasio Garrajarra le reclama con aspérrimo tono: “Te emborrachaste ayer”. “¿Cómo lo sabes?” -inquiere el temulento. Contesta la señora: “Las vecinas me contaron que te vieron salir de la cantina”. “¡Uh! -objeta Garrajarra-. ¡Si un día