
Mientras miles de familias laguneras se disponían a recibir el año en medio de la cena y el brindis, decenas de comerciantes informales recibieron el año en los cruceros de la ciudad trabajando. (Fotografías de Érick Sotomayor)No todos festejaron la entrada del Año Nuevo con brindis, cena y baile en La Laguna. Para algunos esta fecha es una más en la que tienen que trabajar en una esquina
Sentados sobre uno de los cruceros más comerciales de la ciudad, bulevar Independencia y Ávila Camacho, la señora Clemencia y su familia, observan cómo la noche del 31 de diciembre todos se dirigen apresurados a recibir el Año Nuevo en sus hogares. Pero cuando la luz del semáforo cambia, ella, sus tres hijos y su esposo, se abren paso entre los coches para tratar de encontrar algún cliente que les compre una bengala o un juguete, y con ello tener la posibilidad de una cena de Fin de Año.
Para miles de laguneros el 31 de diciembre es un día de celebración en el que se realiza una serie de rituales para darle la bienvenida a