Tengo para mí que el "destape" que hubo en España tras de la prolongada dictadura del Caudillo abarcó todos los ámbitos de la vida de los españoles, y sigue llegando lo mismo al sótano que a los desvanes de su casa, a sus más apartados corredores, dependencias y aposentos. Muestra de ello es la última edición del Diccionario de la Lengua Española, que con tan gran deleite y tan corto provecho leo, pues me gustan las palabras, y en ese vasto libro vienen todas. Celebro con regocijo que la Real Academia recoja ahora con mayor amplitud y más acabalada precisión el hermoso y altitonante verbo "ch...". No sé si los mexicanos podamos alegar derechos de paternidad sobre esa voz, pero seguramente somos los que en todo el orbe de la lengua de Castilla lo empleamos con mayor propiedad, frecuencia y