Le dice un señor a otro: “Perdona que te lo diga, pero mi hijo es amigo de tu hija, y dice que es muy promiscua”. “¡Bah, no importa! -responde el otro con ligereza-. Antes era muy pro yanqui, y ya se le quitó”... Pepito le cuenta a su mamá: “Mi papi amarra a la criada cuando tú no estás”. La señora se sorprende. “¿Por qué dices eso?”. Explica el chiquillo: “Porque siempre oigo que la muchacha dice: ‘¡Suélteme, señor! ¡Por favor, suélteme!”... Un señor estaba leyendo su periódico, y alguien llamó a la puerta. Abrió, y le dice el que había llamado: “¿Le gustaría ser Testigo de Jehová?”. “Lo siento -responde el señor-. No vi el accidente”... El padre Arsilio iba por la calle con un brazo vendado, y se encontró con dos vecinos. Le pregunta uno: “¿Qué le sucedió, padre?”. Responde el sacerdote: