Sale un individuo de una casa de mala nota, por no decir de pésima. Se queda pensando, y luego exclama con admiración: “Qué negociazo el de estas chavas! Lo tienen... Lo venden... ¡Y todavía lo tienen!”... El hotel era de lo más moderno. En su habitación el huésped vio una maquinita con un letrero que decía: “Su barbero fuera de casa”. Se colocó el señor frente a la maquinita, oprimió el botón y la máquina lo afeitó perfectamente. Miró otro artilugio: “Su cocinera fuera de casa”. Se puso el señor ante el aparato, oprimió el botón correspondiente y apareció una espléndida cena. Satisfecho su apetito, el señor vio junto a la cama otra máquina. Decía el letrero: “Su esposa fuera de casa”. Con gran interés el señor acercó a ella la pudenda parte. Lleno de excitación accionó el mecanismo. ¡Y el