Igual que cada año desde hace 30 ya, se presentó en Saltillo mi pastorela “Diablos y pastores”, que mis queridos paisanos saltilleros conocen más bien como “La pastorela de Catón”. Noche a noche el público, igual que hace año tras año, abarrotó el teatro a lo largo de toda la temporada, hasta el punto que cuando el autor -o sea quien esto escribe- fue a ver su obra hubo de buscar sitio en la gayola. Doy gracias a la bondadosa gente que al descubrirme allá trepado me dio un aplauso como para treparme más, y gracias doy al magnífico grupo de actores y de actrices, y a su director, Gustavo García, por la espléndida creación que hicieron de mi obra, cuya representación forma ya parte indisoluble de la tradición navideña en mi ciudad. A la pastorela pertenece este “Monólogo del Pastor Niño”, qu