Doña Lupe, una de las comerciantes que año tras año levanta con maderos y lonas su puesto del mercado ambulante que se ubica sobre la Ildefonso Fuentes entre Juárez e Hidalgo, habla de un mes que apenas rayando en la mitad ya se prevé como regular en cuestión de ventas, “muchas personas se han quedado sin trabajo o temen perder su trabajo, por eso guardan el dinero y no lo gastan en regalos, sin embargo otros que no eran nuestros clientes, ya no compran en las tiendas y vienen en busca de artículos de menor costo, así que por un lado se pierden clientes, pero por otro llegan nuevos”.
Para quienes viven del comercio informal, dentro del que un lagunero de escasos recursos puede encontrar un juguete desde 50 pesos, unos tenis de 100 o un reloj de 150, es inevitable escapar a la enorme ola q