Don Languido y doña Macalota cumplieron 50 años de casados. Ella decidió que fueran a pasar una segunda luna de miel. “Iremos a Acapulco -le dijo a su marido. “Está bien” -aceptó él. “Llegaremos al mismo hotel al que llegamos”. “Está bien”. “Pediremos la misma habitación donde estuvimos cuando nos casamos”. “Está bien”. Y añade doña Macalota: “Todo será igual que la primera vez”. Acota tímidamente don Languidio: “Habrá un pequeño cambio: esta vez yo seré el que se sentará en la orilla de la cama y dirá llorando: ‘¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo!’"... Pete y Miní eran un matrimonio de la alta sociedad. Ella iba a cumplir años, y él le dijo: “Pienso regalarte un anillo de brillantes, una diadema de rubíes, un collar de perlas y un brazalate de esmeraldas”. Responde ella con sequedad: “No me inter