Doña Uglicia era mujer poco agraciada. Cierto día su esposo la encontró en la cama con su mejor amigo. “Compadre -le dice el señor al individuo con dolorido tono de reproche-. Yo tengo obligación de hacer esto; pero ¿usted?”... El hijo del predicador llegó a los 16 años de edad, y le pidió a su padre que le permitiera manejar el coche. El muchacho usaba el pelo largo, hasta los hombros, y eso no le gustaba al pastor. Le dijo al mozalbete: “Si te cortas el pelo podrás usar el coche”. “Pero, padre -opone el chico-. Moisés llevaba el pelo largo. Sansón lo llevaba largo también. Incluso Jesús llevaba largo el pelo”. “Es cierto -admite el reverendo-. Y los tres iban a pie”... La tortuga se presentó ante el juez y se quejó de que el caracol había abusado de ella. “¿Cómo pudo pasar eso?” -se asom