Reportajes domingo 7 de dic 2008, 11:09am - nota 5 de 5

A 100 años del desafío de Madero

Por: Yohan Uribe Jiménez El Siglo de Torreón/ Torreón, Coah.
Las elecciones de 1904 en Coahuila, donde se eligió gobernador y presidente municipal en San Pedro de las Colonias, fue uno de los detonantes de La Sucesión... de Madero, ya que en ellas el autor del libro desde la oposición percibió, la imposición de los candidatos por parte del gobierno en turno.


En diciembre de 1908, de manera clandestina, salió a la luz un libro que contribuyó a cambiar la historia del México de principios del siglo XX. Ese libro se llama La Sucesión Presidencial en 1910, lo escribió el parrense Francisco I. Madero en San Pedro de las Colonias, Coah., y constituyó un abierto desafío al régimen del dictador Porfirio Díaz y un detonante de la Revolución Mexicana.

Bajo el lema “Sufragio efectivo, no reelección”, Francisco Ignacio Madero escribió en San Pedro de las Colonias, Coahuila, quizás uno de los libros de mayor influencia política en la historia contemporánea de México, “La Sucesión Presidencial en 1910”, una obra liberal en el más amplio sentido de la palabra. A pesar de que el autor reconoce al mandatario el periodo de paz que le ha traído al país, después de las guerras con otros países y la lucha por el poder.

El libro escrito por Madero es un compendio de ideas políticas que llegó en un momento crucial para el acontecer de México, básicamente genera dentro de diferentes sectores sociales un planteamiento, la necesidad de recuperar los derechos políticos que habían desaparecido casi por completo durante los 30 años que se mantuvo en el poder Porfirio Díaz. Bajo un régimen político que muchos no veían con malos ojos, ya que se diferenciaba notablemente de las dictaduras militares de otras partes de América.

En octubre de este año se llevó a cabo en la Presidencia Municipal de San Pedro de las Colonias, la sesión solemne de la LVII Legislatura de Coahuila, donde se rindió un homenaje a Francisco I. Madero, por el 135 aniversario de su natalicio y el Centenario de la Publicación de su libro, legisladores, autoridades municipales e invitados, visitaron la casa donde vivió Francisco I. Madero y escribió “La Sucesión...”, en la que actualmente se encuentra la Casa de la Cultura. Lugar en el que se colocó una nueva placa conmemorativa a pesar del mal estado en el que se encuentra.

Madero el político

Francisco I. Madero no contaba con grandes dotes literarias, a pesar de la cantidad de correspondencia que se sabe mantenía con su familia y amigos, mediante la que se conocen apreciaciones suyas sobre el amor, la amistad, los negocios, la salud y las creencias, entre otros. Aunque mucho se discute si el acto de escribir lo realizó en alguno de los ejidos que visitaba con frecuencia (Buenavista, Australia y Memphis) se tiene como referente de su libro el municipio de San Pedro.

Tres acontecimientos despertaron en Francisco Ignacio Madero, las inquietudes que lo llevaron más tarde a la Presidencia de la República, dos de ellos sucesos políticos muy regionales, el primero fue el proceso electoral mediante el cual se desarrollaba la elección para gobernador en el estado de Coahuila, en 1904, y el segundo, los comicios que se realizaron durante el mismo año para elegir al presidente municipal de San Pedro de las Colonias.

Madero participó activamente durante estos dos procesos electorales, desde la trinchera de la oposición, y según manifestó más adelante, fue testigo de la imposición de los candidatos por parte del partido oficial, situación que lo condujo a integrarse en las filas del movimiento político opositor. Actividad que combinaba con inquietudes académicas como la homeopatía, el espiritismo y la psicología.

El tercer antecedente fundamental a la publicación de “La Sucesión...”, que tuvo lugar en diciembre de 1908, fue la entrevista que Porfirio Díaz había concedido a la revista Pearson’s Magazine en marzo de 1908, hecha por el periodista canadiense James Creelman, en la que públicamente el presidente de México aseguraba que el país se encontraba listo para la democracia y que veía con muy buenos ojos el nacimiento de un partido de oposición, en ella además aceptaba entregar el poder a quien resultara ganador de los comicios electorales.

“He esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana esté preparado para escoger y cambiar a sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar el crédito nacional y sin interferir con el progreso del país. Creo que, finalmente, ese día ha llegado”.

El libro de Madero

Una vez radicado en San Pedro, Madero se dedicó por completo a escribir su libro, para lo cual se introdujo en una rigurosa investigación sobre la historia de México, llevándolo a innumerables notas en las que se planteaba la necesidad de cambio que requería el país en el que vivía. Durante seis meses escribió sobre un cuaderno amarillo foliado y de su puño y letra, apunte sobre apunte de manera casi obsesiva.

Llenas de tachones y enmiendas, las hojas del cuaderno amarillo en el que Madero dejaba su parecer de la democracia, pasaban a Soledad González, una joven que desde los 9 años de edad había aprendido el arte de la mecanografía, quien finalmente se encargó de pasar a limpio el difícil manuscrito lleno de correcciones, para entregárselo más adelante a don Serafín Alvarado, el impresor de la primera edición de la obra escrita por Francisco Ignacio Madero.

La permanencia de un solo hombre en el poder, las viciadas costumbres, es desprestigio de la Ley, así como la desprotección de los sectores menos favorecidos, fueron parte de las razones, según el mismo autor lo manifestaba en sus intervenciones públicas como orador, que lo llevaron a dedicarse por completo, día y noche, a la concepción de La Sucesión Presidencial.

En las paginas de La Sucesión..., el autor hace un llamado de conciencia al pueblo para que participe de manera activa en la exigencia de sus derechos, rompiendo la indiferencia mediante un esfuerzo colectivo de movilización. Madero estaba profundamente convencido de que los mexicanos estaban aptos para ejercer los principios de la democracia, de ahí la máxima que hace eco y logra cobijar dentro del precepto “Sufragio efectivo, no reelección”, a muchos activistas que se organizan en grupos y clubes.

En diciembre de 1908, La Sucesión Presidencial en 1910, escrita por Francisco I. Madero, salió de la imprenta de don Serafín Alvarado casi de manera clandestina, la primera edición del libro cuyo tiraje inicial fue de 3 mil ejemplares, se convirtió en un detonante de la campaña democrática que transformó la historia sociopolítica del siglo XX en México. Su circulación se dio hasta enero de 1909 y se agotó a los tres meses de haber salido a la luz, en la primera edición de habla del Partido Nacional Democrático, en el capítulo VII, que para la segunda edición cambió a Partido Antirreeleccionista.

Para muchos historiadores y sociólogos uno de los principales retos a los que se enfrentó Madero al momento de la publicación de su libro, fue la manera de difundir por escrito un pensamiento que alentara a la movilización, ya que para ese entonces uno de cada 10 habitantes de México era analfabeta, y el contenido de su obra tuvo que ser replicado de manera oral a los sectores populares, sin embargo el mérito que tuvo el autor fue hacer pública una inquietud que el grueso de la población sabía pero no decía.

Cartas de familia Fragmento de la carta que uno de los hermanos de Francisco I. Madero, que no firma con su nombre, le envía a éste sabiendo la intención que tenía de escribir su libro.

“Escribe tu libro en términos enérgicos a fin de enardecer el patriotismo y el entusiasmo en todos los rincones del país, a fin de preparar a todos los ciudadanos para la gran lucha democrática que se prepara, mostrándoles la forma de combatir y presentándoles un plan que servirá de punto de encuentro de todos los patriotas, de todos los que verdaderamente aman la libertad y las prácticas democráticas”.

Fragmento de la carta que Francisco I. Madero le escribió a su padre el 23 de julio de 1909, en San Pedro de las Colonias, en ella le explica los motivos que lo impulsaron a difundir su libro La Sucesión...

“Si Díaz se indigna será contra mí, y contra mí solo dirigirá sus golpes, a mí me preocupaba bien poco eso, pues creo que sirviendo a mi patria en las actuales condiciones cumplo con un deber sagrado y siendo guiado por un móvil tan elevado, no vacilo en exponer mi tranquilidad, mi fortuna, mi libertad y mi vida. Para mí que creo firmemente en la inmortalidad del alma, la muerte no existe...

“Para mí que tengo gustos tan sencillos, la fortuna no me hace falta, para mí que he llegado a identificar mi vida con una causa noble y elevada, no existe otra tranquilidad que la de la conciencia y sólo la obtengo cumpliendo con mi deber”.

Fragmento de la carta que Francisco I. Madero le escribió a su madre, la señora Mercedes, el 18 de abril de 1910.

“Con el general Díaz tuve una entrevista el sábado en la noche, de la cuestión política comprendí que no se puede hacer nada con él, está empleado en seguir adelante con su programa, yo le dije que por mi parte nosotros seguiríamos igualmente el nuestro, yo le dije que me importaba poco, que hiciese conmigo lo que gustase, que todo el mundo comprendería perfectamente que si daban alguna orden de aprehensión contra mí, era porque había resultado candidato a la Presidencia, porque todo el mundo sabía que era un hombre honrado y yo también tenía orgullo en decirlo, te aseguro que desde la entrevista que tuve con él se han multiplicado mis esperanzas de triunfo”.

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