Le dice el señor a su mujer: “-Me temo que no podré darte mucho dinero para los regalos de la Navidad”. “-No te preocupes -lo tranquiliza ella-. Yo tengo unos ahorros”. “-¿Ahorros? -se sorprende el marido-. ¿De dónde sacaste para ahorrar?”. Le informa ella: “-Cada vez que me hacías el amor separaba mil pesos del gasto y los guardaba”. El tipo se da una palmada en la frente. “-¡Caramba! -dice-. ¡De haberlo sabido habría hecho contigo todos mis depósitos!”... La señora tuvo triates, y al llevar a bautizar a las tres niñas tanto ella como su marido pidieron al padre que les impusiera el nombre de Paz a la primera, Reina de la Paz a la segunda y María de la Paz a la tercera. “-No tengo ningún inconveniente en bautizarlas con ese nombre -dijo el sacerdote. Pero ¿por qué les ponen Paz a las tres