
Casi a diario se puede ver a decenas de derechohabientes formados en largas filas en espera de surtir sus recetas médicas, en las diferentes Unidades de Medicina Familiar.Son las ocho de la mañana y a doña Verónica se le puede ver entre la larga fila que se ha formado a las afueras de la farmacia de la Clínica 16 del IMSS. Su intención: surtir su receta médica. Hora y media después, sale con las manos vacías, “no hay medicamentos, por lo menos el que busco”, dice furiosa.
Con su receta en mano, cuenta que debido a la falta de medicamentos en la farmacia de la Clínica 66, fueron enviados a la 16, en donde tampoco obtuvo éxito.
“En la 66 me dijeron que no había el medicamento que necesito y en la 16 me dicen lo mismo, eso está muy mal”, dice la mujer, cuyo domicilio se localiza en la colonia Villa Florida.
Surtir su receta en una farmacia particular, no ha cruzado la mente de doña Verónica, “pues sólo uno de ellos, que es controlado, cuesta más de 700 pe