Don Inepcio leyó en cierta revista un artículo con consejos para hacer bien el acto del amor. Ya en la cama le dijo a su señora: “Te voy a hacer feliz”. “¡Gracias, gracias! -responde ella, conmovida-. Pero al menos espera a mañana antes de irte de la casa”... Don Gerito, anciano señor, le contó a un amigo que se iba a casar con doña Pasita, igual de anciana que él. “¿Por qué quieres casarte con ella? -pregunta el amigo-. ¿Te sientes solo?”. Responde don Gerito. “No”. “¿Tiene dinero esa señora?”. “No”. “Entonces -insiste el amigo- ¿por qué quieres casarte con ella?”. Explica don Gerito: “Da unos masajes muy buenos para quitar el dolor de reumas”... Al día siguiente de la noche de bodas el recién casado bajó a hacer su caminata diaria. Cuando volvió a la habitación encontró a su flamante muj