Tráfico de influencias, es la voz violatoria de garantías que cometió el regidor Carlos Tovalín contra los García, al ordenar una detención de dos personas de la cual no existen registros del encarcelamiento. “Estos son hechos violatorios de las garantías de legalidad y seguridad jurídica, dice David Omar Sifuentes Bocardo, segundo visitador de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila (CDHEC).
El segundo visitador aclara que más que un abuso de autoridad por parte del decimocuarto regidor del Ayuntamiento, la voz de la violación de garantías es tráfico de influencias que se entiende como “solicitar beneficios no legales aprovechándose de su cargo como funcionario o servidor público”.
Sifuentes dice que “las autoridades deben actuar con las reglas que se le fijan. La omisión