La esposa de don Astasio le ponía los cuernos. Lo mitraba; le adornaba la cabeza; lo anovillaba; le hacía de chivo los tamales; lo coronaba. De todos esos modos y maneras se designa la acción de la mujer casada que tiene concúbito con hombre distinto a su marido. Un día llegó a su casa don Astasio, y al entrar en la alcoba vio a su mujer en erótico abrazo con un desconocido. Desconocido para el esposo, claro, pues se veía a las claras que la señora tenía con el hombre bastante familiaridad: le agarraba todo con mucha confianza, y además le decía cosas como: “Méngache mi chulo”; “Papasote”; “Prieto lindo”, y otras expresiones del mismo jaez que ciertamente no se dicen a alguien con quien no se tiene cercanía. Don Astasio hizo lo que solía hacer en tales ocasiones. Colgó sombrero, bufanda, s