El doctor Ken Hosanna le dijo con grave voz a su paciente: “Le tengo una mala noticia, amigo mío”. “¿Qué sucede, doctor?” -preguntó con inquietud el hombre. Contesta el facultativo: “Al hacerle la circuncisión se me deslizó el bisturí, y le corté los testes, dídimos o compañones”. “¡Hado funesto, aciago sino! -exclamó el infeliz, que por esos días leía “La Ilíada” en traducción del padre Errandonea-. ¿Quiere eso decir que ya no podré tener una erección?”. “Podrá tenerla cuando quiera -respondió el doctor Ken Hosanna-. Pero no será suya”... Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la carnalidad, le contó a un amigo su última aventura erótica. “Estaba con una mujer casada, y de pronto oímos llegar a su marido. Eso me enfureció. Salté por la ventana, y me colgué con las manos del pretil. Desde ah